Miriam Aparicio, blues piano Miriam Aparicio, blues piano
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El círculo de Selbst

«Per molt que sapies es molt mes lo que ignores»

Recuerdos escritos en un calendario perpetuo: ayer no era ayer

Tengo una percepción del tiempo, del paso del tiempo, difusa y arbitraria.

Me cuesta horrores situar algunos recuerdos en las hojas arrancadas de mi
calendario.

Así que no hagáis caso si digo que hace 4 años de este flash que tuve ayer:

Me aventuré una vez más a salir sola pero con rumbo fijo. Por primera vez
pisaba el Honky Tonk Blues Bar en el barrio de Sants para asistir a un
concierto. Y por primera vez iba a escuchar a los hermanos de la maleta, por
los que tenía cierta curiosidad y todavía no había tenido ocasión de ver en
directo.

Un poco más adelante hablaré de ellos (paciencia, sólo unos 4 años más
adelante…)

Recuerdo que allí coincidí con el señor S.F. al que seguramente ya conocía
de algún encuentro anterior.

       “¿Vamos luego a
la jam?”

El señor S.F. y yo compartimos viaje en metro y fuimos a la jam session que
por aquel entonces organizaba la SBB los domingos en la Sala Monasterio.

Desde aquel domingo que recuerdo otoñal como éste en el que escribo han
pasado  ya muchos días y sobre todo muchas
noches con todos sus condimentos y agravantes.

Fin del flash.

Ayer tarde volví al Honky a ver a los hermanos. A la segunda canción ya
estaba  intentando disimular la emoción
para  que ninguna mirada furtiva
imaginara  que ya me había extralimitado
con las cervezas.  Su música es
básicamente de verdad. La técnica, el
trabajo y el virtuosismo al servicio de la música. Una vez más fue una demostración
de buen gusto y de estima por el blues.

El escenario es un lugar extraño. Cualquier escenario es irremediablemente
teatral como marco de interpretación, de representación. El talento reside en
saber traspasar ese marco para resultar auténtico. Curiosa paradoja.

Estas líneas no son una crónica de un concierto, ni una crítica ni nada que
se le parezca. Es un comentario, una opinión sobre una manera de vivir y sentir
la música y de hacérsela llegar al público.

Sentada en un banco alto con la espalda apoyada en la barra  recordé aquella tarde hacía unos cuatro años.
Me di cuenta de por qué voy a los bares que voy, de por qué tengo los amigos,
conocidos y cómplices que tengo, y de por qué el blues se ha convertido en una
banda sonora a la que resulta difícil bajarle el volumen. 

4 thoughts on “Recuerdos escritos en un calendario perpetuo: ayer no era ayer

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